lunes, 18 de febrero de 2008

Un día más de tantos

La mañana del lunes


Gegey es un noble perro muy grande. Es Pastor Alemán de autentico pedigrí. Se distingue su autenticidad porque tiene dos lunares, uno en cada quijada, casi en cuello y el paladar es negro. Se le busca un perrita de la misma raza y sin mezclas. Autentico Pastor Alemán.

Necesita una novia para que la ame, haga gozar y pueda tener descendientes.



Tarde del lunes.

Hoy a la vuelta del trabajo a mi corazón se le ha roto un pedacito. Como cada día entré en el metro y estaba lleno de personas cansadas por el agotamiento del día. Unas van sentadas y otras van de pie. Yo casi siempre me toca ir de pie. Según van pasando las estaciones tomo algún asiento libre.

Yo suelo ponerme en un rincón al lado de la puerta y a mi derecha queda la puerta cerrada. He de tener cuidado cuando abren y cierran porque al abrirse como no esté atenta puedo caerme de espaldas. Al otro lado de la puerta pero apoyada en el metal del frente, había una chica muy joven, portaba una litrona en la mano. Lo de menos es la litrona. Ella se ha preocupado por mí y me cedía su sitio para que yo no pudiera caerme.

Sus ojos eras apagados y con una especie de cortina casi opaca. Su rostro tenía gotitas de sudor y sus mofletes estaban colorados. Hablaba pausada, muy pausada.
– Ponte aquí que te vas a caer - me decía. Intentó cambiarme el sitio y yo la puse las manos para que no se moviera. Entre el hueco de ella y otro chiquito me acoplé. La escuchaba con atención. Ella me decía
– El otro día casi me tiran al suelo – me decía -. Entran antes de dejar salir.
Ella lleva su tripa abultada, está de 6 meses. En cuanto ha visto un asiento libre me ha dicho:
- Siéntese señorita.
– Gracias no siéntate tú cariño que estas en estado y tienes más peligro que yo de caerte.
Realmente un trozo de mi corazón se rompió. Ella trataba de cuidarme a mí que gracias a Dios estoy sana. No consentí sentarme yo y, sujetándola del brazo, la ayudé a sentarse. De vez en cuando llevaba la botella de cerveza a su boca y daba buen trago. Dios sabe la historia que hay detrás esa botella y el porque de emborracharse para olvidar alguna cosa fuerte. Mientras tanto el bebé que tiene en sus entrañas, sigue creciendo y seguro con algún problema por la bebida que su joven madre ingiere.

4 comentarios:

SEFA dijo...

He leido con atención tu relato de hoy. es verdad, algunas veces juzgamos a las personas solo por su fisico o por como van vestidos sin preocuparnos de saber porque van así, unas veces será por rebeldia , pero otras muchas..........que historias nos podrian contar. Me ha gustado Isa, has estado sensible, como tu eres, seguro que ella te recuerda mas de un dia, quiza en otra ocasión te la encuentres con su niño y esta vez vaya.....sin tener necesidad de beber, contemplando la carita de su hijo. Un beso. SEFA

isa dijo...

Gracias Sefa. Ojalá sea así y no necesite beber para olvidar, seguro algo fuerte que invadió su vida y no sabe como afrontar. Tal vez el bebé cuando lo tenga la de fuerzas para estar lucida y disfrutar de las cosas bonitas que seguro se ofrecen mutuamente los dos.

Besos

tony dijo...

realmente te veo en la descripcion cuanto sufrias por ver a esta niña ofreciendote asiento cuando ella necesitaba tanta comprension y ayuda... ojala su realidad tenga algun vuelco para bien.
besos

isa dijo...

Gracias Tony, así lo deseo yo también, por ella como persona y por su bebé que aun no nació.
La vida a veces es muy cruel y nos hace ingerir drogas para perder el contacto con la realidad.

Besos