viernes, 16 de enero de 2009

EL ÁRBOL DE LA VIDA



El Árbol de la Vida.

Al comienzo de nuestra inicial vida, cuando aun somos pequeños embriones, flotamos en un mundo mágico. Un mundo de esperanza en donde esperamos nos deje crecer. Un mundo de colores a pesar de que en la bolsa donde estamos formándonos, es incolora, está cubierto de un agua viscosa, cálida. Nuestro alimento no es ningún problema, aquí no tenemos que hacer nada para ganarlo, ya que dentro de esa bolsita lo tenemos todo. Calor, cariño, alimentos, nanas en las largas noches donde no podemos conciliar el sueño…

Una vez que hemos crecido y nuestras raíces están bien adheridas a nuestro ser, y al ser que nos ha dado la vida, decidimos salir al exterior, no sin algún que otro esfuerzo.

Nacemos haciendo el esfuerzo de nacer, salir al exterior, y de poder respirar, no sin antes recibir los focos que nos deslumbran y hacen daño a nuestros ojos. Así somos advertidos de que no será fácil vivir fuera de la bolsa donde nos hemos desarrollado sin ningún tipo de problema.

Nada más llegar al exterior y ver una luz potente, recibimos un gran azote que nos hace llorar. Seguido y para que olvidemos ese mal momento, nos acoge entre sus brazos nuestra madre. Ella tiene una naturaleza fuerte y ha cargado con nosotros por 9 meses. Nos besa y nos pone muy cerca de su corazón, la música que durante todo el tiempo era nuestra compañera.

Según vamos creciendo nos enfermamos, nos curamos con medicamentos. También se enferma nuestra mente, y vuelve a recuperar su salud.

Los primeros años son deliciosos, según vamos creciendo tenemos que ir esforzándonos por ser personas gratas, por ganarnos el pan de cada día trabajando. Hay días que nos favorecen y sale el sol. La esperanza se asoma por algún que otro rincón, pero a la vez la noche también nos persigue.

En nuestras vidas hay vaivenes y olas que nos hacen perder el equilibrio, y al final hay siempre una mano amiga que nos ayuda a levantarnos.
A pesar de todo esto la vida es bella y nos ofrece una gran gama de colores.

El árbol de la vida está pintado con acrílico sobre tabla.

2 comentarios:

Tony dijo...

Imaginar esta obra, crearla, realizarla, significa dolor pues viene no solo de conocimientos enseñados y aprendidos sino que viene desde el propio aprendizaje de vida donde la crudeza de la misma se expresa con saña pero igual el acontecer de plenitud y momentos felices suelen ser rotundos y tan es así que no caben dentro del pecho y por eso se expanden hacia afuera, hacia los demás.
Isabel60, a quien no le son suficientes las palabras expresa en este árbol de la sabiduría, con muchas mutilaciones pero empeñado en florecer, su sentir mas que su saber y su saber de la vida es mucho, vuelca todo lo que no cabe en su pecho para compartir y decir antes que nada si, la vida es dura y difícil… pero ¡La vida es bella…! lo dice con las manos extendidas desde el corazón, desde los ojos que ven en una vigilia constante pesares y alegrías, propias y ajenas para decirlo con colores en un recorrido que va desde las raíces hasta las estrellas.

Gracias Isabel60 por esta entrega hecha arte

http://www.arteyfotografia.com.ar/1219/fotos/163566/

isa dijo...

Gracias Tony. No sé qué decirte, sinceramente hasta me he emocionado al leer tu critica. Tienes razón, en la vida de cada uno de nosotros hay mutilaciones, seres queridos que se quedan por el camino, heridas que cuesta cerrar, pero a toda costa se intenta que sanen...

Y sí, la vida es muy dura, no es ningún camino de rosas, pero nosotros a pesar de los pesares, debemos seguir luchando y viviendo lo mejor de ella con entusiasmo.

Gracias por tu critica, es lo que representa este árbol de la vida con sus experiencias, sus fracasos y sus victorias.
Saludos y un abrazo