martes, 29 de septiembre de 2009

Mimos


Seguro se saca su dinerito. Se pintó la cara, se puso una peluca y de vez en cuando saca la lengua y provoca. También con sus manitas mueve las otras dos cabezas. Se lo pasa bomba, se rie hasta de él mismo con los sustos que da a alguna que otra abuela, que se creen que es de juguete y le tocan.
La cuestión es llevar dinero horadamente a su casa.
A nadie le parece mal que esté ahí, en La Plaza Mayor, rodeado de elegantes edificios. Dentro de las casas hay lujo, fuera en la calle, las personas inventan personajes que con sus gracias y elegancia,  los demás al verlos les  den unas monedas.




El oficio de barredenro es un trabajo muy esclavo, pero que nos aporta limpieza a todos. La ciudad luce más linda. No hay basuras tiradas que dan mal aspecto de empobrecimiento de los lugares.
Pero este barrendero solo recoge las monedas que buenamente las personas le van echando en su cacharrito. La crisis ha hecho que aumenten las personas que hacen de mimo. No hacen daño a nadie y son muy educados por norma general. Se llevan un dinerito que seguro les haga muy bien para poder comprar, y  hacer   el puchero de comida, y pagar alguna que otra deuda.
Ser barrrendero es otro trabajo más que seguro de vez encuando, y por tener que mirar tanto al suelo, se encuetran más de un vez alguna moneda, billetes bien dobladitos, y hasta algun pendiente o joya.




E aquí a un músico sentado. Al principio no sabia si era un muñeco o qué era. Después mi compañero me dijo que estaba sentado dentro de un carro de la compra. Su cabeza estaba dentro del carro y sus ojos se veían por dos redondeles que había hechos en  la tela del carro. Muy incomodo desde luego. Las monedas le caían en cantidad. Yo no le eché nada, sí una foto jajajajaja y el hombre muy amable me dijo:
- Qué te lo gastes en medicinas.
Yo le conteté:
- Y tú en pasteles para ser más dulce.

Nadie está obligado a dar nada, si tú quieres ponerte te pones, pero no esperes que todo el mundo te eche moneda. Seguro si alguna persona lo escuchó, se le quitaron las ganas de darle nada. Eso sólo lo dicen las personas maleducadas, y groseras. Es como si yo voy a buscar trabajo, y a todo aquél que me lo niega, le deseo que se gaste su dinero en medicinas. En fín que hay de todo en la viña del señor. Jajajajaja, total, con cincuenta centimos que le hubiera echado, sólo podré gastarme en  4  patillas para el dolor de cabeza jajajajaja.

Le eché monedas al barrendero y al joven de las tres cabezas, y más arriba había 5 mimos más.
A veces pensamos que las desgracias que nos acechan son culpa de los demás. Y no siempre es así. Algunas veces no son culpa de nadie, sólo nos han tocado. Otras veces sí somos los portadores y culpables de esas desgracias. Y la gran mayoría de las veces son las casualidades. Yo no le di importancia, y sé que sus palabras no me iban a amargar la mañana ni el día. Y de echo, me comí para endulzame dos alfajores, que me dejaron un sabor muy dulce como si estuviera en ese momento en el paraiso.

La sugestión es lo peor que podemos tener ante unas palabras negativas, ya  que de esta forma predisponemos al cuerpo y a la mente, a que suceda lo que pensamos, o a que se cumplan  los deseos malos que otros han deseado  a  nuestra persona.




2 comentarios:

AomaraLuz dijo...

Son unos excelentes artistas, lástima que no se valore el trabajo que desempeñan.

Pasa por mi blog, hay un premio para ti esperando que lo recojas.

Un abrazo!

isa dijo...

Graciassssssssssss. Ahhhhhhhhh, Luz cariño, no me gustan los premiosssssssss. Te lo agradezco de corazón, peor soy muy sosa para esas cosas. No te enfades ¿vale?
Besitosssssssss