jueves, 20 de enero de 2011

El Pozo...

... le faltaba la respiración, se batía como una serpiente herida a punto de ahogarse enredada en las ramas de las profundidades. De tanto como intentó trepar por las paredes empedradas del pozo, se le degastaron las uñas de los diez dedos de las manos. Sus yemas eran pequeños jirones de piel. Si hubiera podido unir cada hilo de su propia piel, podría haber llegado hacer una soga por la que poder trepar. El agua que antes de la caída se veía cristalina y apetecible, se convirtió a su alrededor en esas dos horas de pelear con las piedras y tierra podrida por la humedad, en una especie de lodo rojizo que le olía a muerte.
Se hizo la noche y con ello perdió toda esperanza de salvación. Su voz se quebraba igual que  una paja seca bamboleada por el viento. Varias veces hizo por gritar para pedir auxilio, pero su voz se escondía entre las paredes del pozo, y el sonido se lo tragaba la tierra.
Tan sólo tres cuervos sucios con las plumas pegajosas hicieron su aparición en la boca del pozo. El vello de todo el cuerpo se le erizo, y no de frío, porque no sentía ni siquiera el frio del agua, si no,  porque los cuervos tan negros, eran el puro signo de que ya estaba muerta.
Comenzó a mover sus brazos veloces, como si se tratara de aspas de molino en un intento de quitarse a los cuervos, que a toda velocidad, y en picado, cayeron sobre su cabeza.
En esos aspavientos, le dio una buena paliza a su compañero que dormía plácidamente…

Todos los cuentos y poemas que escribo, si no pongo la fuente, es porque son inventados por mi.

2 comentarios:

Trini Altea dijo...

Me gusta mucho tú blog, aquí te dejo el enlace de un blog que creo te va a gustar.

isa dijo...

Hola Trini. Me alegra que te guste.
Supongo que será tu blog el enlace.
Gracias
Saludos