Ya se terminaron las vacaciones. Con ello los horarios se ceñirán al trabajo, a la rutina. No se puede trasnochar, tampoco levantarse más tarde. No hay paseos con aromas naturales. Ni mariposas que se posan muy cerca dándote los buenos días, las buenas tardes, haciendo cabriolas para endulzarme la vista. Ni pájaros que me cantan en las mañanitas. No escucharé al caballo que cada mañana con su relinchar me despertaba. Tampoco escucharé al gallo del vecino a las 6 de la mañana. Ni el cacarear de las gallinas cuando sus huevos iban a poner en la cesta acolchada de paja. Ni por mi ventana entrará el olor a pan recién Hecho, a magdalenas aun calientes con ese aroma a limón dulzón. Ya no iremos al huerto a por tomates, ni a la higuera a por higos. Ya no veré el cielo estrellado, ni la luz de la luna nacarada. Pero sí tendré en mi mente todas las escenas y aromas vivos, y me ayudarán a seguir luchando, a seguir viviendo para esperar un nuevo verano.
Cargué mis pilas para hacer frente de nuevo a la rutina.
Otras personas no tuvieron la suerte que yo de poder cambiar de aires, de lugar. No viaje a la playa, ni hice un viaje bonito a la luna. El mejor de mis viajes es a mi pueblo. Aquí también hay maravillas. El bullicio de los pueblos es agradable. Eso de salir por la mañana a por el pan, y a cada persona que te encuentras la das los buenos día, o te los dan ellos a ti. Te preguntan como estas. Por la familia,... Aquí esto no existe, se vive más de prisa y no hay tanta cordialidad.
Pero es lo que hay y, hay que apechugar con esto. Bueno pues eso, que vine nueva con la mente más abierta, con montones de experiencias positivas, y también me traje 3 kilos que he de perder antes de que se enamoren de mí , y no quieran abandonarme. Uffffffffff, si es que las siestas de cada día hacen que las comidas sienten muy bien y que tanto descanso, se vaya agarrando la grasita y vayan formando parte de tu carne. Yo parece que no notaba que iba engordando, la verdad, si notaba que me oprimía algo más el pantalón en la cintura, pero pensé que era por exceso de agua jajajajaja, no de grasa adherida a mi piel.
La buena vida y más cantidad de comida, es lo que tienen, hacen que engordemos. Bueno estos tres kilos y alguno más haré todo lo posible por desprenderme de ellos. No los quiero porque no me hacen bien ni estética, ni mentalmente, ni a mi salud tampoco le benefician. Mi compañero ha cogido un kilo y medio. Así que nos pondremos los dos a plan. Seguro que no
comiendo pan bajamos rápido. Pues las comidas han sido las mismas, sólo que acompañadas de pan y buenas siestas. A veces hemos dormido 2 o 3 horas de siestas :-).
No solo de pan y siestas se alimenta el hombre. Seguro también nos engordó la satisfacción de amarnos. Después de comer para alimentar el cuerpo, también comimos para alimentar el alma y la mente. El deseo de amar y ser amado es un buen alimento que también que engorda :-):-):-)
Y ahora toca aprovechar lo vivido de las vacaciones, para llevarlo todo mejor
Escalando jovenes por una pared






