lunes, 8 de diciembre de 2008

LA NIEBLA

Este fin de semana ha habido mucho agua y niebla, y a raíz de esto, pues me he puesto a inventar aventuras. Bueno la verdad, esto lo he escrito esta mañana. Y los dos minicuentos tienen su moraleja. :-)

También una amiga nos ha regalado unas almendras y avellanas :-), bueno en realidad hicimos trueque en el verano, nosotros la dimos un tarro de miel y y ella nos da almendras y avellanas de sus árboles. Y es muy agradable hacer este cambio. Todos salimos beneficiados. Maite :-) cuando nos veamos en Navidades, te llevo otro tarro de miel, pero ya sin cambios, solo porque quiero. ¿Vale?. Vuestras avellanas están muy ricas y tengo para varios meses, y además tienen montones de beneficios para el corazón, y seguro estaré más cardiosaludable.


LA NIEBLA.

El monte se llena de misterio mientras la niebla va cayendo y envolviendo el paisaje en una nube de densa humedad. Aquí, es cuando las fuerzas de la naturaleza se unen a los habitantes de un lugar castigados por un ente malévolo que murió solo y despreciado por su estética. Nadie se dio cuenta de que su corazón sufría y de que era una persona muy bella de corazón y con poderes de sanación en su mente y manos.

En Los Montes de Toledo, habitan un millar de personas, que como todos los humanos de otros lugares y galaxias, quieren poco a poco ir formando sus familias, con el fin de que éstas se vayan multiplicando y el lugar no se fuera muriendo y quedando en el olvido. Ambicionaban y siguen ambicionado que sus montes no se convirtieran en parajes de pueblos fantasmas. Pero el lugar estaba condenado por un hombre lleno de odio y hastiado, cargado de rencores porque no pudo ser feliz. Él fue la persona más fea de todo el lugar, su cara era repugnante con ojos saltones y las venas hinchadas. Su rostro lleno de cráteres por la viruela. Sus orejas eran como dos grandes abanicos que, con el aire, formaban remolinos e iban haciendo daño en haciendas y hasta dejaron ciegos a algunos niños que se burlaban del pobre monstruito. Tuvo mala suerte al nacer: su propia madre lo abandonó y repudió. No lo amamantó al ver a una criatura parecida a una iguana. Su piel era escamosa y sus dedos como garfios. Era una criatura deformada que encima se crió sin cariño. Fue un ser despreciado por todas las personas del lugar.
Nadie se dio cuenta que tenía un corazón bueno y que sus manos, con dedos afilados y uñas de gavilán, podían sanar. Nació con un don : ¡era un semi –dios! Tantos desprecios, tanta amargura tenía en su alma, que se fue haciendo malvado. La envidia era una de las cualidades que adquirió después de recibir tantas humillaciones. Y cada vez que iba a nacer un niño, su mente maquinaba y se obsesionaba con que se tenía que morir. No quería que los habitantes que tantas veces lo habían vilipendiado y se habían burlado de él, fueran felices ni que procrearan. Su intención era hacer desaparecer ese pueblo que lo dejó solo y tantas veces sus moradores lo apedrearon, y lo trataron como a un ser horroroso, sin tener en cuenta, que lo más importante de los humanos no es la estética sino en la bondad de su corazón. No supieron que entre ellos habitaba un ser lleno de bondad que podría curar sus enfermedades, tan solo con su mente o sus manos. Y lo convirtieron en un gran monstruo, al qué hasta las serpientes obedecían.

Afortunadamente la naturaleza no se alío con él y cuando una mujer embarazada tenía que dar a luz, llamaba al viento y a la niebla, para envolverla y que el ente maligno no hiciera de las suyas. Todas las mujeres salían de Los Montes de Toledo para poder tener a sus bebes y que la vida continuara su proceso.
Una de las madres que en ese momento tuvo que cruzar los montes con niebla, no la dio tiempo a salir de los campos, pues sus ropas se engancharon en un árbol y allí mismo tuvo a su bebé. Era una criatura fea como su tío, pues ella era hermana del ente malévolo que años atrás, murió recostado en las raíces de ese árbol porque ya no quiso vivir más, y decidió dejar de respirar para no sufrir más humillaciones, desprecios y maltratos por parte de niños y adultos. La criatura que dio a luz, era igual de fea que su tío, pero su madre allí mismo lo amamantó y arropo como pudo con sus ropas y cuerpo. Cuidó con esmero y todos los del lugar lo terminaron aceptando aunque era tan feo como el malévolo y le trataron como a uno más. Se crió como cualquier otro niño, con cariño y desde ese momento, el pueblo vivió en paz y la maldición se extinguió.


LA AVELLANA

Erase una vez un matrimonio recién casado de hormigas, que querían hacer su luna de miel pero no tenían posibles para viajar. Esa noche después de mucho andar, llegaron a un enorme árbol del que pendían diminutas bolitas; eran avellanas. El suelo estaba cubierto de este fruto. Unas avellanas aun sin abrir, y otras ya abiertas y sin el fruto dentro de ellas. Las ardillas eran muy diestras en partir por la mitad o hacer un agujerito y comerse la rica y nutritiva avellana, que hay dentro de la cascara de madera. Tan cansada estaba la pareja de hormigas, que decidieron pernoctar dentro de una cascara a la que solo le faltaba un trocito de madera y aun quedaba en su interior más de media avellana en perfecto estado.

La hormiga macho, con mucho trabajo y sudor, pudo meter dentro de la avellana una hoja seca y olorosa de un Eucaliptus que había muy cercano. Esta hojita hizo las veces de sabana, y otra hojita de Rosa fresca que encontró en las inmediaciones del lugar, hizo las veces de manta. El agujerito por donde entraron a la vivienda recién construida, lo tapo con un remolino. Un diente de león blanco, esponjoso como un trozo de algodón, que dejó entrar oxigeno en el habitáculo. La noche de boda fue muy olorosa y cargada de amor y sentimientos.

Al día siguiente un enorme huracán invadió el bosque y las desplazó rodando colina abajo. Las hormiguitas asustadas y dándose cabezazos entre ellas y entre las paredes de la avellana, estaban casi mareadas. La hojita de Rosa y la hojita de Eucaliptus por un momento hicieron las veces de un gran globo que vuela por el cielo y el aire lleva a su antojo, y las dos hormigas se agarraron a las hojitas hinchadas y quedaron estabilizadas. El remolino con el vaivén del viento y en su rodar, se hizo un gran tapón cubierto de arena y barro. La avellana de pronto en una gran ola entró; el viento arrastró a la avellana y hasta el mar mediterráneo la llevó. Jamás pensaron en una luna de miel surcando las olas de un bravío mar. Como el agujerito quedó taponado, ellas estaban a oscuras y no veían nada. Decidieron que se tenían que subir encima una del otro y así hacer un pequeño agujero por donde poder ver y que les entrara oxigeno. Gervasio se agachó y su cabeza metió entre las piernas de lolita para subirla y que fuera más alta, así su compañera quedó subida al chigüín y con sus dientes y manos hizo un pequeño agujero por donde se veían las estrellas. Era una linda noche cargada de estrellas y luna llena. Y de vez en cuando entraba una pequeña gotita de agua que unos juguetones delfines ocasionaban cuando salpicaban con sus piruetas. Les parecía increíble tan linda luna de miel. Allí los dos juntos contemplando las estrellas y sintiendo el canto y juegos de los delfines. A demás, tenían media avellana para alimentarse por un mes, agua en abundancia para beber y asearse, oxigeno y una mullida y olorosa cama.

Eran la pareja más feliz del mundo. Eran pobres pero en ese momento lo tenían todo. Eran felices y la fortuna había venido a visitarlos. Y así una pareja de enamorados tuvieron su sueño de hacer una bonita luna de miel.

2 comentarios:

Tony dijo...

Muy bueno el sistema de trueque, muy de vecinos y buenos amigos...

los cuentos con moraleja son exelentes felicitaciones me alegra leerlos

Deseo de corazon te encuentres bien
saludos y abrazo.

isa dijo...

Gracias Tony. Me alegra que te gusten. Saludos y abrazos para ti. Y gracias, sí estoy bien. Graciasssssssss