miércoles, 15 de abril de 2009

Pico de San Vicente (en El Real de San Vicente)

A traves de la ventana puede haber un alito de esperanza.

Seguía lloviendo y una espesa niebla envolvió mis pensamientos. Mis ojos veían como las gotas de agua caían con parsimonia sin ningunas ganas de llegar al suelo, o de estrellarse contra las rocas. La tierra tenía sed y estiraba su lánguida garganta. El viento azotaba el agua y la alejaba de la tierra, abandonando a ésta a su suerte. La tierra por momentos pensó en abrirse a jirones y renunciar a pedir ayuda, o intentar atrapar unas gotas que calmaran su ansiedad. Solo necesitaba unas pequeñas partículas que le devolvieran la esperanza. Y en esos momentos mis ojos se desbordaron y mis lágrimas fueron absorbidas por la tierra. Llorar, a veces, nos abre una pequeña ventana a la esperanza.

Granizada del viernes 10/04/2009



Pico de San Vicente



Ruinas del Pico de San Vicente.



Frío, agua, viento, nieve, y perdigonazos de granizos. El viernes 10 de abril, por la mañana, hicimos mi compañero y yo una visita al Pico de San Vicente. Está a más de 1.300 metros sobre el nivel del mar. Fue toda una experiencia para mí, ya que nunca logré hacer este ascenso. Le pedí a mi compañero que me acompañara y que nos tomáramos en paseo con relax y así fue. :-) De vez en cuando tenía que empujarme de mis posaderas, jajaja, pues éstas se iban para atrás. Unas veces iba de tras mío, y otras me tiraba de la mano como si fuera un bulto pesado. Al llegar a la cima no sin hacer varios altos en el camino para tomar aire, nos tomamos una naranja para que el jugo nos diera fuerza. Bueno, él no las necesita, está muy ágil. Yo a pesar de estar rellenita, también estoy ágil, pero se ve que el metal por donde pasa mi sangre por mí corazón, con el frío se oxida jajajaja y queda lento.

El paisaje es precioso, a pesar de estar nublado y muy encapotado, con una cortina de seda de niebla y con nieve y granizo a lo largo de la mañana.
Las gotas de agua caían como alfileres en mi rostro.
Me asomé a una gran ventana de la esperanza. Se respiraba paz, pero congelada. Pues el ventanal no abarcaba a tragar el frío que por la serrania hacia. Pude apreciar lo bien que trabajaban con piedras por aquella época. Las ruinas del Castillo fueron construido en la época musulmana, y los últimos que lo ocuparon fueron los templarios.

Logré hacer el recorrido y eso para mí era muy importante. Si se quiere se puede. Esta frase se puede acoplar a las diferentes etapas de la vida. Todo es querer y lograremos las cosas que nos propongamos. Poner empeño, creatividad y sobre todo, muchas dosis de paciencia.

Esta dama soy yo misma, envuelta en capas como las cebollas. Llevaba puesto el pijama de algodón :-) y 4 jerseys de lana. El cuerpo no se quedó frio, pero la cara y manos no me las sentía. Seguro estábamos a menos 5 o más grados. Ha sido una experiencia muy agradable y una meta conseguida.





2 comentarios:

SEFA dijo...

Muy bonita esa Excuersión a pesar del frio, y buenas fotos, un abrazo.SEFA

isa dijo...

Gracias Sefa amiga. Me alegra que te guste. Lo pasé muy bien haciendo esta pequeña excursión.
Un abrazo