lunes, 13 de abril de 2009

Senectud



El albor en la cercanía del ocaso,
armoniza con el del color compasivo, alegre y dulce de las flores.
Su anexión trascendental, pasmosa y milagrosa,
a la huida del sol que se esconde tras la colina.

Obscurecer…
El crepúsculo es el misterio vivo de cada atardecer,
súbdito visual de lo perdurable y lo perenne…
La evasión de las formas se adivina,
como una escala luminosa,
por donde asciende la canción dorada tras la montaña.

El corazón de los bosques, valles, ciudades y pueblos, su bruñida melodía adormece, …
Más da tregua a un día afanoso,
en nidales, madrigueras,… con gran actividad y alborozo.
Y un embelesamiento de dicha se presiente,
al sucumbir y cerrar su enorme y acalorado ojo.
El ocaso dio sus últimos suspiros del día.
Un arrebatado preludio, en el poniente se divisa.




5 comentarios:

Tony dijo...

Todos los dias nacen y fenecen, no todos tienen una poesía que les cante este instante...
Hermosas palabras, conjugan emociones
Felicitaciones.

AomaraLuz dijo...

Muy bonitas y poéticas palabras para no menos bellos ocasos.
Estos momentos nos hacen mejores y más sensibles como personas.
Un abrazo!

isa dijo...

Gracias Tony, me alegra que te guste.
Saludos y un abrazo

isa dijo...

Gracias AomaraLuz, me alegra que te guste. La verdad que cuadno vemos esta maravilla la sensibilidad aflora.
Besos

SEFA dijo...

Siempre me gusta leerte, pero aemas hoy tienes unas bonitas fotos, un abrazo.SEFA