viernes, 9 de octubre de 2009

Soplo de Vida



El otoño dejó seca las pajas,
el viento las zarandea,
las da con su látigo cristalino.
No deja marcas, no hay huellas de heridas ni llagas
Las agita y grita al oído,
les dice de su inferioridad, de su derrota…
De su poca valía,
de tener su cabeza hueca,
de estar secas, rotas...
El otoño se bebió su juventud,
deponiendo el dorado del final de sus días.
Una pequeña y humilde flor,
se solidariza con las hojarasquitas,
haciendo su fresca y bella aparición.
Pero el viento otoñal sigue zahiriendo.
El aroma de la pequeña flor inunda el lugar.
Mediando en las demás pajitas y flores sin vida,
y asiéndolas su vitalidad, su frescura…
Se puede estar derrotado,
pero siempre queda un halito de aliento,
una palabra amable, cariñosa que nos puede hacer revivir,
y con ello devolvernos la ilusión, la sonrisa...


Igual que siempre sale el sol, también habrá más primaveras



Autora: Isa, yo misma

2 comentarios:

Cecilia_ dijo...

Qué tristeza Isabel, eso parece al ver las hojitas y pajuelas secas .. y tus palabras describiéndolas, heridas por el viento de otoño.
Y aparece entonces, una flor humilde, inesperadamente en ese paisaje desolado.
Me gusta mucho tu mensaje, que por cierto es frecuente, lo veo en muchos de tus textos : siempre hay un espacio mínimo y posible, para revivir !!
Gracias por ello !
Un beso.

isa dijo...

Gracias Cecilia. Bueno así veo yo el otoño. Aunque ya sí que veo más colorido y me va gustando más.

La vida también es así, no todo es felicidad. Aveces nos zarandea un viento muy fuerte, y nos lastima quitandonos a algún familiar, algun desamor,... Pero hay que seguir luchando y sobre todo revivir del duro golpe, sobreponernos de las situaciones duras.
Besos