miércoles, 12 de diciembre de 2007

Ranas de Pozo



Ayer martes fue mi día de escape.
La profe María Lucía, nos leyó un cuento. Todas que somos muy formalitas escuchamos. Allí no se oía ni las transparentes alas de una mosca. Jajajaja, claro también hay que decir que ahora las moscas están invernando y no hay. Puede haber alguna que se quedó echada la siesta en algún bolsillo o ropa en el verano. Pero si no, no se ven moscas ahora.

El cuento estuvo muy interesante y trataba de lo siguiente:

En un pozo vivían una comunidad de ranas que eran felices y se conformaban con lo que tenían y conocían. Nunca las dio por pensar que podría haber fuera de su lugar.
Ellas veían cada día a una linda joven de trenzas doradas que echaba el pozal (cubo) para subir agua. Pero allí estaban cómodas y nunca pensaron buscar nuevos horizontes.
Pero un día una de las ranitas jóvenes hizo un comentario de que podría subir y ver más allá de las paredes del pozo.
Uff, pobre ranita. La echaron una reprimenda tremenda, casi la dejaron llorando.
- Nunca nadie salió de este pozo y aquí seguiremos - dijeron las más ancianas.
- Si a alguien se le ocurre volver a decir semejante disparate o intentarlo será expulsada de la comunidad.
Parece que allí se vivía un régimen severo que no dejaba ni libertad para poder expresarse.

Nadie más habló del asunto. Un día la ranita joven que no quería estar en las aguas estancadas si no, que quería renovarse, se quedó pegada a la pared del pozo que tan mal olía y la comida llegaba a ser escasa. En cuanto tuvo oportunidad y vio de nuevo el pozal , saltó con energía dentro. Cuando la joven de trenzas doradas subió el agua, ella dio otro salto y se fue.

En cambio fue tremendo. Estaba en aguas limpias y hierba mullida. Había insectos de todo tipo para comer. Conoció a ranas de diferentes colores y tamaños. Se unió una rana macho y tuvo siete ranitos.

A los pocos meses intentó desde arriba comunicar a su comuna que allí fuera se estaba de maravilla… todo tenía más color y había diferentes formas de vida.
La jerarquía del pozo la amenazó con encerrarla en una mazmorra si bajaba.
- No, si no pienso bajar, aquí se esta muy bien, solo quería comunicarlo.
Jajajaja, La rana joven revolvió de nuevo el pozo y las ancianas estaban dolidas.

Las ranas más atrevidas fueron subiendo en desbandada cuando la joven tan bella echaba el pozal.
Se dieron cuanta que fuera tendrían mejor calidad de vida. Se las fue el miedo. Retomaron nuevos rumbos y sus vidas comenzaron a cambiar…

Esto pasa en la vida de muchos de nosotros. El miedo a lo desconocido, la comodidad… nos hace cobardes y no intentamos cambiar nuestra situación a pesar de saber que tenemos valores y que podríamos aportar mucho de nosotros.

2 comentarios:

tony dijo...

el espiritu joven es asi, deseoso de conocer, de ampliar horizontes, de renovacion, de vivir.
Supera de una u otra forma limites y vallas. todo es nuevo y debe ser conocido, investigado, latirlo y vivir sensaciones nuevas.
Los mayores deberian intentar ser como los jovenes mas con la experiencia que da la edad.
asi todo seria mejor y mas feliz para todos.

saludos...

isa dijo...

Gracias Tony por escribir en mi blog. Me gusta lo que dices. Aunque se sea mayor, se puede aprender de los jóvenes y viceversa.
Saludos